El 8 de Diciembre 2008, entre fuegos artificiales y voladores de luces se inauguró el Museo de Arte Islámico en Doha, capital de Quatar. El edificio fue diseñado por I.M.Pei por encargo del Emir de Quatar, gestionado a través de la Fundación Quatar presidida por Sheikha Al-Mayassa.
La importancia de este edificio y su arquitectura es considerable. Está dando una señal que la familia real de Quatar ha tomado un rumbo opuesto al sibaritismo paradisíaco de Dubai e intentan convertir a la ciudad de Doha en un referente cultural, que sea un puente entre las culturas islámicas y el resto del mundo. Para esto han importado facultades satélites de grandes universidades norteamericanas, creando un campus “multiversitario” con edificios diseñados por arquitectos de renombre, entre ellos Arata Isozaki, y ahora se agrega el museo de Pei. Dentro de algunos años, el plan es llegar a tener 17 museos que conviertan a Doha en el epicentro del arte y la cultura en el medio oriente.
El edificio del Museo de Arte Islámico, paradójicamente, es un comienzo pero tambien un final. Pei ha declarado que se trata del último edificio importante que diseñará en su carrera. Espera completar una pequeña capilla cerca de Tokio para retirarse definitivamente, ya que ha cumplido 91 años. Curiosamente el primer edificio que Pei diseñó profesionalmente, fue también una capilla.
Pei ha estado toda su vida obsesionado por la geometría, dice que “la geometría es el elemento fundamental de la arquitectura, no importa si se trata del renacimiento o del Islam. La geometría es el marco rector”. Y agrega “Pero, si la geometría es obvia, entonces he fallado”.
En su “grand finale” arquitectónico de Doha, Pei ha fundido el lenguaje formal de la geometría modernista con la decorativa y – a veces – brillante geometría del arte islámico. El museo es una fortaleza cuya fábrica sobria y masiva, delicadamente llega hasta el límite de ser una mole opresiva y no adopta una actitud grandiosa. No hay destellos dorados en el edificio, el que – a pesar de su tamaño – asume una actitud de modestia en el lugar.
Ciertamente la geometría de la obra de Pei, es compleja, pero en el exterior, el edificio se levanta por medio de cambios de eje en los planos y sus elevaciones. Es una obra fácil de aprehender desde las perspectivas de los accesos (incluyendo la llegada desde la bahía). El museo se ve como un arquetipo con una cierta inocencia, tal como si fuese la creación de un niño jugando a colocar de manera compulsivamente precisa, grandes bloques blancos.
Curiosamente dos días antes de la inauguración del museo, en Dubai se abrió el hotel Atlantis, que es un espejismo de Las Vegas trasplantado al medio oriente. Este contraste entre Dubai y Doha, es marcado por el nuevo estándar que el museo de Pei ha fijado para la arquitectura de la ciudad, creando una resonante nueva experiencia urbana.
El museo es notable desde el punto de vista de las variaciones que Pei introduce al tema del énfasis formalístico. Su larga fachada pareciera ser un ejemplo de arquitectura modernista en un extremo, mientras que en el otro, el edificio sugiere una aproximación cubista, donde se levanta en escalones facetados. Pei dice que lo diseñó de manera que las fachadas ocultaran el dramatismo geométrico que le dio al interior. Pero como no existe arquitectura sin luces y sombras, aún cuando el exterior sea engañosamente simple, su riqueza se revela al crear las proyecciones de las sombras una serie de texturas y elementos geométricos de gran complejidad y abstracción. La realidad superó a Pei y su compulsivo deseo de control sobre los elementos de su arquitectura.
En el interior, el atrio se conforma como el espacio público principal. Su simpleza un poco cercana a la monotonía, se rompe por la colocación de planos triangulares que se alzan de forma asimétrica dentro del enorme volumen. En la medida que sube, el atrio se hace más complejo y mejor. El encuentro de los planos triangulares con el domo forrado en metal, hace pensar en que nos encontramos ante un orden perfecto en esta arquitectura.
Pero es en las galerías donde uno encuentra verdaderamente espacios magníficos. Las proporciones, el ritmo narrativo espacial, la iluminación, la materialidad, tienen un equilibrio casi perfecto entre una postura academicista y otra populista acerca de las condiciones para observar una obra de arte. La programación museológica de estos espacios, separados entre salas temáticas en un nivel y cronológicas en otro permite presentar la maravillosas piezas que forman parte de la colección del museo.
Otro elemento clave que encontramos en el edificio es el agua. Agua en el patio interior y agua que lo rodea casi por completo. “Yo no encontré el lugar” dice Pei “Lo construí. Era tan tentador poder trabajar con el agua, así que traté de sacar el máximo de esta experiencia”. Una gran obra para culminar una gran y brillante carrera en arquitectura, marca el inicio de un nuevo futuro para Doha como un lugar ineludible para los visitantes que recorren los centros culturales del mundo.
Traducción y Adaptación de Urbalis de un artículo del Independent, UK.
Otras vistas y planos del museo
Pei en la inauguración del museo
I.M.Pei
Foto: Tony Cenicola para el NYT
Planos del Edificio
ubicación
planta 1
planta 2
planta 3
planta 4
planta 5
Secciones/Cortes































3 Junio 2009 a las 9:41 PM |
BUENÍSIMA LA PÁGINA. ME GUSTAN LAS FOTOS PORQUE SE VEN BIEN LAS OBRAS. FELICITACIONES