En los últimos días del mes de Junio, se inauguró oficialmente en Atenas el nuevo museo de la Acrópolis, (ver videos relacionados con la inauguración y un recorrido por el museo, en esta página, en la columna de la derecha de los Videos de Urbalis), diseñado por Bernard Tschumi, dando fin así, a un largo periplo que se inicia en 1976, con el llamado al primer concurso para diseñar un Nuevo museo para la Acrópolis, el que fue limitado solo a participantes griegos. Tanto este concurso como el segundo realizado en 1979 fueron declarados nulos por problemas con el lugar escogido.
En 1989 se realiza un tercer concurso, esta vez abierto a concursantes internacionales, con tres lugares diferentes para escoger donde ubicar las propuestas. Los ganadores fueron los italianos Nicoletti y Passarelli. Las obras se iniciaron en 1990 pero a poco andar fue necesario suspenderlas, al encontrarse un sitio arqueológico mientras se hacían las excavaciones para las fundaciones.
Esta situación se prolongó hasta 1999, cuando el gobierno decretó la anulación del concurso. En el año 2001 se llamó a un nuevo concurso internacional, en cuyas bases se omitió la preservación del sitio arqueológico, situación que se revierte por presión de los propios concursantes. Se especificó entonces, la necesidad de que el museo estuviera sobre pilares para evitar dañar el sitio. Este concurso se hizo por invitación y fue ganado por el arquitecto suizo-norteamericano Bernard Tschumi, quien fuera el decano de arquitectura en Columbia. En el proyecto colaboró el arquitecto griego Michael Photiadis.
Las excavaciones revelaron una serie de casas y tiendas de la época clásica y bizantina temprana. Fue necesario realizar un estudio estratigráfico para identificar lugares donde poder colocar los pilares que soportan el museo. Estos penetran el suelo hasta llegar a la roca y flotan en un sistema de rodamientos capaces de soportar un terremoto de magnitud 10 en escala Richter.
Los rodamientos SIP de movimiento planetario, fueron fabricados por la firma Maurer Sohne de Alemania y corresponden al sistema SIP (Sliding Isolation Pendulum), o péndulo de aislamiento de deslizamientos. Este sistema evita los desplazamientos laterales mediante una placa deslizante que absorbe energía por fricción, mientras que un rodamiento impide que se mueva la estructura en un evento sísmico, al aislarlo del suelo. El rodamiento actúa además con un efecto de péndulo, utilizando el propio peso muerto del edificio para mantenerlo centrado.
No todos los atenienses se han manifestado satisfechos con el Nuevo museo, muchos critican que esté ubicado en medio de una zona residencial de baja densidad, “pareciera que un OVNI de dimensiones titánicas, se hubiera posado bajo la Acrópolis, arrasando las construcciones aledañas” dice el escritor Nikos Dimos. Pero en general, el nuevo museo ha sido acogido con entusiasmo por la ciudad y en particular porque ven en él, la posibilidad de iniciar una gestión exitosa ante el Museo Británico, para la definitiva devolución de los frisos del Partenón.
Presentación Multimedia en la Inauguración
Si bien la sala del nivel superior, dedicada a los frisos del Partenón, es la coronación del museo, deja muy en claro – a través de copias en mármol azul y de hologramas intencionalmente borrosos – que la mayor parte del friso no está en Grecia. A principios del S.XIX, Thomas Bruce, 7º Lord Elgin, nombrado embajador de Inglaterra ante el Imperio de la Puerta Sublime, como se conocía al Imperio Otomano, utilizó sus influencias para obtener un permiso para “remover una piedras con inscripciones y figuras” desde el Partenón. En 1801, bajo su directa supervisión, una inmensa cantidad de mármoles esculpidos por Fidias 25 siglos antes, fueron cortados y llevados a Inglaterra. En 1816, Elgin cayó en bancarrota y ofreció en venta los mármoles al Museo Británico por 35 mil libras de la época. Hasta estos días, 56 de los 96 mármoles que componen el friso, están en Londres.
El argumento inglés para no devolver los mármoles, fue que no existía en Grecia la capacidad para poder guardar y exponer las piezas adecuadamente. Hoy, al inaugurarse el museo de Tschumi, los atenienses ven en él la refutación a esta argumentación, y esperan poder tener de regreso esta valiosa parte de su historia.
Describiendo su obra, Tschumi dice:
Los desafíos de diseñar el Nuevo Museo de la Acrópolis, comienzan con la responsabilidad de albergar las esculturas más dramáticas de la antigua Grecia. Esta extraordinaria colección dio forma al programa de la obra, aún antes de haberse escogido un lugar para la construcción. Posteriormente, la ubicación seleccionada para el edificio levantó una polémica que repercutió en el diseño del museo.
El lugar escogido, a los pies de La Acrópolis, contenía un sitio de excavaciones arqueológicas muy delicadas, así como con la presencia de la ciudad contemporánea y su traza urbana. A todo esto se le suma la presencia del propio Partenón, uno de los edificios que más han influido en la cultura occidental. Si esto lo combinamos con un clima caluroso y un terreno inestable por los terremotos, el diseño del museo necesariamente nos pareció que debía ser de gran simplicidad y precisión, acorde con la claridad de los conceptos matemáticos de la Grecia antigua.
El edificio en su totalidad tiene 21.000 M2 construidos de los cuales 14.000 M2 están destinados a salas de exhibición. El costo fue de 130 millones de Euros, cofinanciado por el gobierno Griego y el Fondo Para el Desarrollo Regional Europeo (ERDF).
La misión del museo es la de albergar la totalidad de las obras exhibidas hasta 2008 en diferentes museos e instituciones en Atenas, de modo de poder entregar una visión coherente de la cultura helénica relacionada con la Acrópolis y sus alrededores, que abarca desde el siglo 7º AC (en las excavaciones arqueológicas), hasta finales de la época antigua.
El edificio se complementa con 7.000 M2 de jardines, un café, un restaurante, tiendas, un auditorio para 200 personas y una sala multimedia para realidad virtual.
Los trabajos se iniciaron en 2003 y se abrió al público en Junio de 2009.
Continúa Tschumi: Desde el principio articulamos el edificio en tres partes: una base, el sector medio y uno superior, cada uno diseñado para acoger partes específicas del programa.
La base del museo flota en pilotes sobre el sitio arqueológico, protegiéndolo con estas columnas ubicadas de manera de no interferir con la traza arqueológica. La llegada al museo es a través de una suerte de puente que revela las excavaciones a la vista del transeúnte, y que entrega en el lobby de acceso con la sala de exhibiciones temporales, con el auditorio y con todos los recintos de servicios del museo.
Una rampa de vidrio que cruza por sobre las excavaciones, nos lleva hacia las galerías ubicadas en el sector medio, las que toman la forma de una espectacular doble altura soportada por columnas formando una gran sala hipóstila. Este nivel contiene la muestra de la era arcaica al período romano.
El nivel superior contiene la galería del Partenón, la cual es de forma rectangular en torno a un patio interior, este patio hace las veces de lucernario para iluminar la sala inmediatamente inferior, donde se ubican las Cariátides. Este piso está rotado en 23º de manera que se ubica exactamente paralelo al edificio del Partenón. De esta manera los frisos de mármol, quedan con la orientación que tuvieron originalmente. El cierro transparente permite una iluminación ideal para observar las esculturas, conjuntamente con una vista ininterrumpida de la Acrópolis y el Partenón en la distancia. Se utilizaron las tecnologías mas avanzadas en vidrios para proteger la galería de un calor y luz solar excesivos.
El fragmento original dentro de las réplicas de los frisos llevados al British Museum
La nueva ubicación del museo, permite un contexto sin igual para apreciar la complejidad de la Acrópolis original. Por otra parte, una de las metas de la galería superior es entregar el espacio y la ubicación exacta para cada pieza faltante de los frisos del Partenón, repartidas en museos de toda Europa.
Las condiciones que se impuso a las alas destinadas a las muestras, fue de aprovechar al máximo la luz natural. Obviamente la luz de Atenas no tiene nada que ver con la luz de Nueva York, Berlín o Londres, y por otra parte, la luz necesaria para apreciar una escultura es muy diferente a la que se requiere para ver un cuadro. En este sentido el museo puede describirse como un entorno totalmente ambientado mediante luz natural, destinado fundamentalmente a la muestra de obras escultóricas, las que se pueden observar bajo diferentes condiciones de iluminación a lo largo del día.
La Cariátide solitaria espera la llegada de sus hermanas desde Londres, Berlín y París
El museo está pensado para que el visitante lo recorra siguiendo una ruta narrativa de los diferentes períodos del arte griego de la antigüedad. Esta ruta forma un lazo tridimensional que ofrece una visión arquitectónica e histórica, que se extiende desde las excavaciones arqueológicas visibles en el acceso y a través de un piso de vidrio en la galería de entrada, hasta llegar al piso superior, donde están los frisos y del Partenón. Desde allí se baja nuevamente a través de las salas de la época romana. Con un volumen de visitantes estimado en 10.000 diarios, la cadencia del movimiento por las salas ha sido diseñada para ofrecer la mayor claridad en todo momento.
Los materiales utilizados fueron escogidos primordialmente por su gran simpleza y sobriedad: vidrio, concreto y mármol son los escogidos. El vidrio de gran pureza y transparencia, filtra la luz a través de un proceso de silkscreen incorporado en masa. El concreto, pretensado y postensado, constituye la estructura del edificio y el telón de fondo para la mayoría de la muestra en exhibición. El mármol marca los pisos: Negro para las circulaciones, beige claro para las galerías.
Detalle del vidrio utilizado con puntos cerámicos
Espacio del restaurante













































29 Octubre 2009 a las 1:47 PM |
UNA OBRA MAGNIFICA DENTRO DEL CONTEXTO DE LA HISTORIA DE GRECIA.
LA OBRA DE LOS ULTIMOS TIEMPOS INSERTA CUIDADOSAMENTE EN EL PASADO DEL HOMBRE FILOSFO. REALMENTE UNA OBRA ARQUITECTONICA QUE LUCE EL GENIO DE TSCHUMI.
ARQ.DIEGO GAITAN
SAN JUAN-ARGENTINA